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Belén

Hola, tengo 38 años y desde los 11 tengo escoliosis.

Mi vida siempre ha estado condicionada ya que cualquier tarea se me hacía un mundo. La limpieza de la casa la tenía que hacer por partes e intercalando días de descanso. Me era imposible caminar mucho rato porque comenzaba con dolores de cadera y de sacro. Por las noches me despertaba el dolor, como si se clavaran las costillas, ya no sabía que colchón comprar ni de qué postura ponerme.

Estaba desesperada porque ya no me quitaban los dolores ni la natación, ni los masajes por un fisioterapeuta que sólo me aliviaba unos días.

Siempre había pensado que si estaba así con 38 cómo estaría con 10 años más, que futuro más negro tendría sin ninguna calidad de vida.

En el 2008 tuve que ingresar en el hospital para operarme de un problema ginecológico, fue una pesadilla, no por el postoperatorio, sino por los dolores de espalda, ya que tuve que guardar reposo absoluto.

Ahora viene lo bueno, una compañera me habló muy bien de la clínica Sorensen, yo no había oído hablar en mi vida de la quiropráctica, me sonaba a secta, pero decidí probar, ya que lo único que hacían era recetarme pastillas.

Ya desde el primer ajuste (yo le llamo cariñosamente retoquito), me sentía liberada, hasta respiraba mejor, puede parecer exagerado, pero yo lo viví así.

De esto han pasado ya muchos meses y  me noto la espalda más derecha, hago cosas que antes eran impensables ¡Dios mío que descubrimiento he hecho con la quiropráctica!

Además todo son ventajas, los ajustes son rápidos, indoloros, no tienes que desnudarte y el precio?, muy razonable para los beneficios que proporciona.

Lo tengo clarísimo, prescindiré de lo que sea menos de mi bienestar y salud, porque sólo así puedo cuidar y ayudar a los demás.

Mi más profundo y sincero agradecimiento a D. Jens Christan (que ojalá fuera inmortal) y a su equipo de profesionales.